 El Feng Shui (arte de la decoración o fluidez) es una técnica milenaria nacida en China cuya principal tarea consiste en mejorar la calidad de vida de las personas a través del espacio y la decoración. Significa literalmente viento y agua, ambas formas fundamentales de la energía vital, el “chi”. Éste determina nuestras vidas y que fluya adecuadamente por nuestro hogar es fundamental para vivir en equilibrio.
A continuación podrás encontrar algunos consejos básicos para “sanar” el hogar u oficina con Feng Shui.
La puerta principal debe ser amplia. Nunca se debe bloquear el fluir del “chi” con objetos, ornamentos o grandes macetas. En la oficina, los asientos deben estar situados de tal forma que se pueda ver la entrada.
Las fuentes de agua lo son de energía que elimina las malas vibraciones hacia el exterior de la vivienda. Nunca se deben colocar espejos frente a la puerta principal, repelerán la entrada de energía, ni en los dormitorios, ya que perjudicarán el descanso.
Los objetos de cristal ayudan a elevar el nivel de energía de una zona determinada. Activan el “chi”. En el dormitorio colores relajantes. Hay que evitar los aparatos eléctricos (ordenadores, televisores…). El cabecero de la cama se debe situar al norte.
Las mesas deben tener las esquinas redondeadas, si no es así se puede compensar con objetos y floreros circulares o con curvas ya que expanden la energía positiva.
En definitiva, el Feng Shui es una forma de armonizar la vida del hombre y la naturaleza, permitiendo mejorías para aumentar la calidad de vida de quien lo aplique.
Texto por Raquel López Oliva |